NOTA: Si desean ustedes ir directamente al texto (y saltarse éste prólogo tipo “abuelo Cebolleta”) vayan un poco más abajo.

“1932 apócrifo” es un texto que escribí hace 10 años en mi antiguo blog.

Por aquel entonces yo me encontraba viviendo fuera del espacio de Schengen , pero estaba a punto de regresar a España, y ya intuía (para variar) lo que se nos venía encima.

Me gustaría escribir algo sobre el impacto a nivel social y antropológico que va a tener el confinamiento en el devenir futuro de quienes ahora tienen menos de 10 años.  El miedo como factor determinante para que vuelva a aparecer una “nueva” conciencia colectiva, fundamentada en dos pilares contradictorios en si mismos:

1 – El hogar, lo interior, lo concreto y lo “cerrado” como espacio seguro, homogéneo, fiable, estable, bueno y tranquilo. Mostrarse aplaudiendo segun toca, el Mundo Netflix y la rapidez idiota y omniprensente de las redes n(os) marca el camino de la vida como debe ser mal vivida. Un aburrimiento bastante cutre, pero rápido y con mucho ruido y purpurina.

2 – Lo global, amplio, abierto y “libre” como fantástica propaganda de una especie de era dorada en dónde la “diversidad” (si se puede denominar así a esa chapuza post-moderna) en formato teleserie, tweet y cartulina de colorines no son un torrente de libertad y una nueva “Era de las luces” si no que, más bien al contrario, suponen un nuevo totalitarismo.

Pero no voy a escribir nada acerca de ésto. En primer lugar porque simple y llanamente no me apetece. En segundo lugar porque ya escribí sobre esto hace mucho más tiempo del que creía, en mayo de 2005.

Y en tercer y último lugar porque no iba a servir absolutamente para nada.

Saben bien quienes me conocen  (los pocos que me conocen bien) que llevo unos diez años hasta los cojones de decir “que viene el lobo”.

Antes era algo que me quitaba el sueño. Ahora ya cumplidos los 40 años, todo lo contrario.

Por mi parte mi único anhelo ahora mismo es dedicarme a mis pajerismos: Dedicarme al oficio en tiempo de trabajo, y en el que me queda libre dedidcarme a la música, a escribir, a mis islas.

En pocas palabras, lo que ya hace 12 años tenía por bandera: “Lo peor que se puede ser en éste mundo es coñazo… y si me pilla el apocalipsis que sea con un copazo en la mano, y en una playa tropical a poder ser”.

Sólo les daré dos consejos.

– Aprendan ustedes chino. Si son como yo y se llevan fatal con los idiomas tonales, aprendan de China al menos los usos y costumbres, su historia y su cultura. Nos va a hacer falta.

– Lean a los clásicos, especialmente a Marco Aurelio, que explica TODO lo que tiene que explicarse de una forma bastante más sencilla de lo que otros nos han legado: Hermes Trismegistos, “así es arriba como es abajo”, Salomon Trimosin, ya ustedes saben…

Y si nada de lo anteriormente dicho en éste exabrupto les convence, aquí está la “solución” al 99% de los acontecimientos de la vida.

 


1932 apócrifo

(Publicado originalmente el 4 de Abril de 2010 en el blog “Bertrand Russell y Su Conjunto Tropical”)

Escribir es necesario para no volverse loco.

Y aún cuando se escribe, uno no está a salvo de abandonarse, y dejarse morir por la confusión.

Calma. No todo es tan dramático en apariencia. Como y duermo. Tengo lo que me hace falta. No se puede pedir más. Pero ¿como relatarlo?.

“Anoche estuvimos en el Excelsior, porque los jueves hay una banda excelente. Los cocktails no son gran cosa, ya lo sabes, pero allí suelen ir todos en estos días de primavera. Luego, hablando y bebiendo nos dieron las tres de la mañana, y como el Victoria también estaba cerrado a esas horas decidimos callejear. Así que estuvimos hablando de Hindenburg. Yo le dije a Arthur y el resto que no creo que Alemania entre en otra guerra. ¡Por el amor de Dios! ¿Después de lo que pasó en América hace apenas tres años?. Esto es solo una etapa, en pocos años, quienes no hayan perdido su dinero, volverán a hacer negocios”.

Estar solo no es un castigo. Al contrario. Resulta una bendición.

Es una tarea imposible. Uno llega a plantear posibilidades de negocio, de incierto futuro, y además sin aparente esfuerzo. Han venido dados, espontaneamente. No se porqué razón. Supongo que he tenido suerte. No lo sé.

Buscas, hablas, investigas, viajas, vuelves a hablar, repasas las cuentas.

Pues eso tampoco vale. La teoría de casino es la teoría de casino, como lo es la charla de cabaret, o la de las cenas en las villas de verano. “Hay que hacer algo”. Bien. Hacedlo. Querer mover montañas, o dominar el mundo es facil si se está comodamente sentado en una cama, con un mayordomo al lado.
“Hay que hacer algo”. Pues muy bien. Hacedlo. ¿Que más tengo que decir yo?.
Poner sobre la mesa el dinero que no tengo, supongo.

Nadie se arriesga, y mucho menos despues de lo que pasó hace tres años.

“-No entiendo porque no te ascienden a Capitán… a Salcillo le han hecho capitán: Me lo dijerón el otro día las hermanas Avellaneda. Claro, por eso se ha comprado un automovil…
-Querida, no es tan sencillo, ya hay demasiados capitanes.
-Bueno, pero harán falta más capitanes si hay otra guerra ¿No?
-No va a haber otra guerra. Además sería conveniente ver lo que dice el Ministerio.
-¿Por qué?
-Se rumoréa que nos van a retirar forzosamente, y destinarnos a las oficinas de…
-¿Pero cómo? ¿Tu trabajando en oficinas? ¿Como un asalariado? ¡Jamás!
-Querida, no levantes la voz, te lo ruego, el matrimonio italiano nos están oyendo…
-Pues que nos oigan, yo quiero seguir viniendo a venarenar a Biarritz.
¡Y quiero un automovil! ”.

Otra vez igual. E igual, y despues lo mismo, y lo mismo, y de nuevo, otra vez, lo mismo.

“Esto son etapas…”
. Si.

“Está todo fatal”. También.

“No, no, antes estábamos muchísimo peor”. Si, si, desde luego.

“Pues ‘El Mercurio’ ha dicho que las cosas van bien por la capital”. Ehmm, si, algo he oido.

“Hay una compañía que quiere comprar los hornos de Martinez, ¡Y son ingléses!”. Ah, que bien, me alegro por Martinez.

“Vamos al Pasapoga, que aquí me aburro, y hace frío”. Si querida, vamos.

“No, amigos vayamos al Excelsior que hay una orquesta que tiene un cantante americano”. Vaya no sabía nada, seguro que es estupendo.

“Lo que usted quiera, pero he oido que en la Patagonia hay mosquitos grandes como vacas. Lo leí en el ‘Blanco y Negro’ el otro día”. ¿En serio? Si lo ha leido usted en la prensa seguro que es verdad. Son muy serios.

“Y a usted amigo mío ¿cuando le ascienden?” Pronto, pronto.

“¿Ha leido esta mañana la prensa? ¿Que me dice ante tamaña desvergüenza?” Tiene usted razón, es una vergüenza, y de las gordas.

Vamos lo nunca visto. “Pues yo he oido que el matrimonio italiano bebe solo agua del grifo”. ¡Qué exageración, agua del grifo!.

“Pues yo todavía estoy esperando la carta del ministerio. Tantos años de servicio a la patria, y no me dan la medalla…”. Es una verdadera ignomina, Comandante Gutierrez. Yo si fuese usted protestaría ante el Ministerio.

“¿Y es cierto que los chinos tienen coleta?” Si. Todos, hasta las señoras.

Ésta era la programación televisiva de hace 30 años.
Sorprende ver que “Antena 3” programó alguna vez una película de Visconti en horario de máxima audiencia.

ABC MADRID 10-02-1990 página 126 - Archivo ABC

(La programación entera la tienen ustedes en el link de abajo)

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1990/02/10/126.html

No digo que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero desde luego por aquel entonces  era todo menos cutre.

O lo parecía, que es lo más importante en ésta especie de distopía chapucera en la que nos encontramos actualmente.

Perdonen la interrupción.

Sigan a lo suyo en Twitter, con esas broncas bizantinas por gilipolleces, con el tedio absoluto en HD y a altisima velocidad, y la depresiva desmemoria de lo cotidiano.

Question: If Control’s control is absolute, why does Control need to control?
Answer: Control… needs time.
Question: Is Control controlled by its need to control?
Answer: Yes.
Why does Control need humans, as you call them?
Answer: Wait… wait! Time, a landing field. Death needs time like a junkie needs junk.

(William S. Burroughs “Ah Pook is Here” as an Animated Film, with Music By John Cale).

Tengo muchas cosas que hacer y una gastroenteritis importante, así que hoy no voy a escribir nada largo, y voy a “copiar y pegar” ésta bonita letra de los magníficos Tuxedomoon, y que, a mi modo de ver, define perfectamente mi estado gástrico, y el de éste país, merced al sainete de instituto que se está produciendo ahora mismo, y a la tragicomedia kafkiana cuyo esplendor (y futura caída) tenemos a las puertas, en ciernes.

Tuxedomoon – “The Cage”

So he’s learned to hold his cigarette
And his drink in one hand
But he wonders if he’s getting old
Everyone comes off so silly

But he doesn’t forget the moon outside
Or the stars up above

Met a girl from Poland
She say Brezhnev
Met a boy from Santo Domingo
He say cocaine

Met a girl from Poland
She say Brezhnev
Met a boy from Santo Domingo
He say cocaine

“Hey, can I buy you a drink?”
“Sorry, I don’t drink.”
“Alright… Oh, what’s that in your hand?”
“That’s a drink.”
“You got a cigarette?”
“This is my last one.”
“Right.”

And the boy keeps on dancing
Girls come
And this boy keeps on dancing
Girls come
And the music goes from bad to worse
Dancing
Dancing
Dancing
Oh, everybody’s dancing
Dancing
Dancing

La anfitriona de una reunión de sociedad estaba muy contenta porque Don Wenceslao había accedido a presentarse en su reunión.

Momentos antes de que el escritor apareciese, la anfitriona le dijo a sus invitados:

-Va a venir Don Wenceslao, el humorista, ya veréis que risas que nos vamos a pasar

El caso es que Fernández Flórez estuvo callado durante toda la fiesta, sentado en un rincón, puesto que a el no le gustaba destacar.

– Bueno -dijo la anfitriona impaciente- díganos algo gracioso, cuéntese un chiste, un cuento, alguna cosa
– ¿Quien? ¿Yo? No, no…
– ¿Pero usted no es humorista?
– Si, si señora -dijo el escritor.
– Pues cuéntese algo, hombre, no sea sieso.
– Que no, que no, que no. En todo caso yo no empiezo, que empiece otro…
– Pero no hay ningún otro humorista aquí
– No ni hablar, yo no empiezo. Vamos a ver ¿Su esposo a que se dedica?
– ¿Mi esposo? Es cirujano
– Perfecto, pues que empiece el
– Mi marido? pero si mi marido no tiene ninguna gracia
– No hace falta que la tenga. ¿Es cirujano, no?
– Claro
– Pues que le saque el apéndice a cualquiera de los presentes, ya verán ustedes que risas. Y luego ya, si eso, les cuento yo alguna cosa graciosa. Pero que empiece otro: No voy a ser yo el único que ejerza aquí su profesión.

Y nadie en la fiesta volvió a molestar al bueno de Don Wenceslao…

Wenceslao_fernandez_florez

Al parecer mi bisabuela merendó con el varias tardes. Ella le llamaba “Ubences” (sic) de forma cariñosa

Con ésto termina la serie de anécdotas breves que publiqué hace más de 15 años en “Bertrand Rusell y su Conjunto Tropical”.

¡Aprovecho para desearles un prospero y muy feliz año nuevo!

Nos vemos pronto. Espero.

(Publicado originalmente en “Bertrand Russell y su conjunto Tropical” en Junio de 2006)

Cuenta Noel Clarasó en su “Antología de Anecdotas”, libróte publicado en los setenta, de casi mil páginas, e imprescindible para todo friki, la siguiente anécdota sobre Baudelaire.

Parece ser que, ya de niño, Charles se metía en líos.

A la tierna edad de diez años pretendió quemar el bonito bosquecillo cercano a Boulogne, y casi lo logra.

El joven Baudelaire fue capturado y llevado a la gendarmeria.

Una vez allí, trató de defenderse de su acto piromaníaco tratando de camelarse al comisario con las siguiente palabras:

-Yo sólo no lo podría hacer, Señor. Si usted fuese tan amable de ayudarme… ¡Sería tan bello ver todo el bosque en llamas!

Luego que si le daba a la absenta y al escribir poemas raros.

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Me recuerda a un actor… ¡pero no doy recordado a QUIÉN!

Uno de los libros de Alejandro Dumas (padre), autor de grandes novelas de aventuras, se titula “El vacío doloroso”.

Al menos ese es el título, según cuenta Noél Clarasó en su magna “Antología de Anecdotas. Yo no tengo el gusto de haberlo leído.

Uno de los conocidos de Dumas le reprochó, un tanto crítico, lo absurdo de este título.

“Este título está mal: El vacío, señor Dumas, nunca puede ser doloroso”.

A lo que Don Alejandro contestó “¿Que no puede ser doloroso? Como se nota que nunca te ha dolido la cabeza, majete”…

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Gastaba “pelaso”, Monsieur

Javiez Sanz cuenta una anécdota mucho más interesante (y en la que también participa Julio Verne) en ésta entrada de su impresdindible blog.